No me habla ángel alguno.
Y aunque el viento
recoge hojas secas
como si fueran muchas notas
de música, no oigo palabras.
Aun así, escucho. Busco
las plumosas formas de nubes
y espero encontrar la curva de un ala.
Y a veces, cuando la estática
del mundo se despeja un instante
llega una voz débil,
apaciguadora. Dice
la música es su propio lenguaje.
Por los pasillos indiferentes
del espacio, quizás hay ángeles escondidos.
Traducido de
Linda Pastan, "Muse"
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